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Lalibela, la Jerusalén negra

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17/01/2011 Desde África Nos Mira queremos conseguir que Etiopía sea lo más próxima posible a todos vosotros. Con ésta intención hemos decidido iniciar una serie de artículos con los que queremos presentaros algunas de las ciudades que creemos que se deben visitar si viajáis al país del cuerno de África. Por otro lado, si habéis estado en Etiopía y nos queréis hacer alguna sugerencia para futuros artículos, no dudéis en poneros en contacto con nosotros a través del Facebook (debajo tenéis el link que va directo a nuestra página). A partir de hoy, tendréis una entrega de esta serie cada semana. ¡Esperamos que os guste!

Para empezar, hemos escogido la ciudad de Lalibela, la segunda ciudad santa del país, por detrás de Axum, situada el norte de Etiopía, en la región de Amhara, a 2500 metros de altitud. Antiguamente fue la capital de la dinastía Zagüe, época en la que se llamaba Roha, pero tras el reinado de Gebra Maskal Lalibela (1172-1212) se le cambió el nombre y recibió su actual denominación en honor al rey. Gebra, en respuesta a la conquista de los musulmanes de la Tierra Santa, quiso convertir la ciudad en la Jerusalén negra, objetivo que consiguió claramente, ya que aún hoy en día Lalibela también se conoce con este alias.

Vistas espectaculares

No es una ciudad especialmente grande, pero con el tiempo se ha convertido en un importante punto de peregrinación. Una de sus curiosidades es la ausencia de territorio llano. Cuando la visitéis prepararos para subir y bajar, ya que hacer un paseo por sus calles, por breve que sea, no te librará de sus cuestas. No obstante, esta característica geográfica también te permite encontrar puntos en los que puedes gozar de unas vistas espectaculares.

Para pasar las noches que estéis en la ciudad, desde África Nos Mira os recomendamos el Helen Hotel, donde siempre nos sentimos como en casa. Además, durante la noche se reúne a buena parte de su población joven de la ciudad para tomar algo y bailar un poco, con lo que podréis pasar un buen rato rodeados de gente autóctona que, haciendo gala de su hospitalidad, os enseñaran gustosamente a seguir el ritmo de la música etíope.

11 iglesias talladas en la roca

El principal reclamo turístico que tiene la ciudad es su conjunto de 11 iglesias rupestres excavadas en la roca basáltica rojiza de las colinas de Lalibela. Las construcciones fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1978, y desde entonces se han convertido en la bandera de presentación de la localidad. Su visión es espectacular, ya que se puede apreciar como vaciaron la roca para conseguir dar a cada uno de los templos la forma que tienen, aunque lo más increíble es que consiguieron completar la construcción de las 11 iglesias en 25 años, un tiempo récord teniendo en cuenta el trabajo necesario para completar las obras. Sus autores fueron los propios ciudadanos etíopes que, en durante el reinado de Gebra Maskal Lalibela, completaron el bello conjunto.

Las iglesias se distribuyen en dos grupos principales, separados por el canal de Yordanos, que representa el río Jordán, pero comunicadas entre sí por túneles, pasadizos y trincheras. Al norte se encuentran las iglesias de Biet Medhani Alem, las más alta y extensa del grupo, Biet Mariam, Biet Mascal, Biet Denagel, Biet Golgotha y Biet Mikael. Al sudeste, podemos visitar Biet Amanuel, Biet Mercoreos, Biet Abba Libanos, Biet Gabriel Rafael y Biet Lehem. La única iglesia que se encuentra separada de las demás, al oeste, es la de Biet Ghiorgis, que tiene forma de cruz, la más conocida y mejor conservada.

Para visitarlas lo mejor es coger un guía, que por unos 150 birrs al día (en una jornada entera se puede completar el tour sin agobios) os explicará cada uno de los secretos de las iglesias, a las que se tiene que entrar descalzado. Para entrar hay que sacar un ticket que cuesta unos 100 birrs por persona, que te permite entrar a todas las iglesias durante varias jornadas, con lo que se puede tener la oportunidad, después de realizar la visita guiada, de volver a entrar y completar de nuevo las obras arquitectónicas.

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Equipo de ANM - 2011-01-17